El çay (se lee chai en castellano) actualmente es la bebida más consumida de Turquía. Aunque los chinos lo bebían desde hace 3000 mil años, hasta hace cien años los turcos no conocían esta bebida y solían tomar el café turco. Un gobernador del imperio otomano llamado Izzet fue la primera persona que tuvo interés por el té y en el año 1879 publicó un libro sobre este tema. En el año 1924, Zihni Derin, un agrónomo, trajo semillas de té de Georgia y las plantó en Rize, la ciudad más húmeda de Turquía.
El cultivo resultó un éxito, pero el té empezó a producirse en Turquía más tarde, en el año 1939. A partir de ese momento, esta bebida exótica conquistó a los turcos y hoy, es la bebida principal del desayuno, después de la comida y del resto del día.
El té se cultiva en el nordeste del país. Principalmente en la provincia de Rize y en algunas comarcas de Giresun. Las hojas verdes del té se recogen tres veces al año. En mayo, julio y septiembre. Se cortan las primeras tres hojas y en las fábricas después de marchitar, picar, fermentar y secar se produce el té negro para el consumo.
Hoy en día, en muchas cafeterías y restaurantes de Turquía sirven el té en taza, pero los aficionados al té lo toman en estos curiosos vasos con forma de tulipán, la flor oficial de Turquía.
Para que el camarero te sirva el té en estos curiosos vasos hay que decir: “çay bardakta olsun” o “çay incebelli” (la ç suena como el fonema ch en castellano). Así el té será más auténtico y económico. Los hay de muchos sabores, el clásico, de manzana, de naranja...
Para el turista se recomienda tomar té caliente porque el agua ya está hervida, lo que nos puede ahorrar más de alguna molestia gastro-intestinal (normalmente el de manzana se toma frío).
Consejo MUY IMPORTANTE: En Turquía no se debe beber jamás agua del grifo. Los turcos puede que estén acostumbrados, pero para un turista puede resultar fatal y aguarnos las vacaciones. Os daréis cuenta de que se vende agua embotellada en todos sitios y nadie bebe agua del grifo. Normalmente en los hoteles hay un letrero en el baño donde se avisa de que el agua no es potable. Por eso hay que tener cuidado con las bebidas hechas a base de agua, como el té, sopas, consomés, zumos... Siempre que el agua haya sido hervida, podemos tomarla sin problemas.