Visité Cuba en pleno agosto, cuando recomiendan no hacerlo... Calor y humedad nos recibieron en nuestra llegada a La Habana. La llegada al hotel fue nocturna, e iluminados fuimos recibidos por los carteles de Fidel y su Revolución. Emprendimos la primera caminata matutina con gotas de sudor como compañeras de viajes. Y los mojitos, caipirinas y la famosa Bucanero se convirtieron así en nuestros compañeros de viaje.
Andar, ver, hablar, descansar, beber, andar, ver, hablar, comer, ... así conocimos La Habana.
Y así nos cautivó La Habana.
Algo tiene La Habana... No sé, quizás sus gentes, sus edificios, sus contradiciones, sus miedos, su quiero y no puedo,... que te engancha conforme lo pruebas.
No dejen de visitarla una y otra vez.
De verdad, volverán con ganas de volver.