El hotel Blasón Junior de Peñíscola viene a ser una réplica de la casa del terror. Un negocio “familiar” basado en la recreación de una pensión de mala muerte de los años cincuenta: ningún servicio (aire acondicionado, teléfono, recepción 24 horas, etc) , habitaciones diminutas con muebles de deshecho, comida en cantidad miserable, con fantasías culinarias indescriptibles y a punto de putrefacción, restaurante en una terraza en plena calle, vistas a patios de luces diminutos sin ventilación, limpieza prácticamente nula..., y así podría seguir páginas y páginas. Es preferible pagar algo más y librarse de tener que pasar las vacaciones en esta antesala del infierno, de la que sólo se salva el trato de alguno de los “camareros”. Para más información y fotos http://cristicos.spaces.live.com/default.aspx?&_c02_owner=1