Me veo en la obligación de hacer pública la odisea acontecida el pasado mes de septiembre en el sur de este país, pero sobre todo a denunciar la falta de rigurosidad y desamparo al cual nos vimos sometidos por parte de la mayorista Club de Vacaciones, que en colaboración con la agencia de viajes argelina Bahjdatours se encargaron de materializar el viaje.
Asumiendo los inconvenientes que provoca el mes de Ramadán a los no musulmanes, decidimos adentrarnos en Argelia con un paquete cerrado que nos garantizaba alojamiento, manutención y visitas guiadas de los lugares más significativos, todo ello perfectamente detallado en el catálogo de la mayorista. Cual sería nuestra sorpresa al comprobar que monumentos tan enigmáticos como el fuerte turco en Briska o el Molino Ferre en Bousa´ada fueron sustituidos hace más de diez años por una flamante urbanización alemana. A lo que Club de Vacaciones no parece importarle mucho ya que sigue figurando como visita en sus programas de Argelia. Todo esto y más acompañado de la imposibilidad de comer hasta la puesta del sol, ya que los restaurantes, incluidos los de los hoteles, permanecían cerrados. Como si de prófugos se tratase, subsistimos gracias a las provisiones obtenidas en pequeñas tiendas locales y siempre lejos de las miradas indiscretas que pudiesen sentirse molestas. Cualquier tipo de parecido con el itinerario de viaje programado ha sido pura coincidencia.